A UNA NARIZ.
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto;
Las doce tribus de narices era.
Érase un narcicísimo infinito,
Muchísimo nariz, nariz tan fiera,
Que en la cara de Anás fuera delito.
Este es otro poema que me leyó mi padre cuando yo era pequeña. No te lo tomes como algo personal...
1 comentario:
Hace tiempo que tengo problemas más gordos que mi nariz, así que no me afecta en absoluto. No te preocupes jajaja
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